Día de la ballena franca austral: la danza en Península Valdés

Actualidad 25 de septiembre de 2021 Por Tomás Del Popolo
Año tras año, como en un ritual exótico y guiadas por el irrefrenable impulso de su instinto vital, llegan estos gigantes del mar a las cercanías de Puerto Madryn.
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En el Día Nacional de la Ballena Franca Austral, Ailen Chalcobsky, doctora en Ciencias Biológicas y estudiante del posdoctorado perteneciente al Laboratorio de Mamíferos Marinos del CESIMAR-CENPAT-CONICET Puerto Madryn, compartió con LA NACION algunos datos de estos gigantes del mar.

¿Hay algún momento del día en el que las ballenas se encuentran más activas?

No hay un momento en el día, depende de cada individuo. A veces están tranquilas descansando en la superficie del agua, otras veces se las ve saltando consecutivamente a la madre y luego a la cría. Otras veces se las ve haciendo golpe de aletas o con la cola sobre la superficie del agua.

¿Por qué hay ballenas blancas?

Se trata de una condición genética de ciertas ballenas que nacen con menos pigmentación que la mayoría de las ballenas, que son negras en la mayor parte del cuerpo, aunque casi todas, por no decir todas, tienen alguna mancha blanca en su cuerpo que es normal. Es parte de su genética, de su forma.

Se las conoce como crías blancas y no albinas, porque estas últimas tienen falta total de pigmentación. En el caso de las ballenas que nacen blancas y se van tornando grises, si bien nunca llegan a ser negras del todo, suelen ser grises más oscuras o más claras o a veces moteadas. Se las conoce como morpho gris.

¿Desde el turismo de avistaje se trabaja en la conservación de las ballenas?

Hay mucho esfuerzo tanto provincial como nacional para protegerlas y las empresas de avistaje de ballenas son muy responsables en este sentido. Acatan bastante bien las reglamentaciones vigentes: cómo realizar el avistaje, cómo acercarse a las ballenas, y cuánto tiempo permanecer. Son bastante respetuosos, cuando una ballena se va, eso da la pauta que no quiere ser avistada, entonces las embarcaciones no la persiguen, la dejan ir y se trasladan para buscar a otra ballena que se muestre más amigable y que tengas ganas de ser avistada.

La gente que trabaja mayormente en el avistaje es bastante responsable en el sentido de conservar el recurso, son conscientes que más allá de que es su fuente de trabajo, son animales que merecen su respeto y su cuidado como cualquier otro animal. Península Valdés es un modelo de conservación del recurso a nivel mundial, es un ejemplo a seguir en cuanto al avistaje de ballenas.

FUENTE: Jesica Rizzo/ lanacion.com.ar

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