Tres problemas inesperados que genera en Sudamérica la histórica sequía del río Paraná

Actualidad 08 de octubre de 2021 Por Tomás Del Popolo
La bajante del cuerpo de agua, que está en su nivel más bajo en casi ocho décadas, afecta con fuerza las economías de la Argentina, Brasil y Paraguay.
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Es el segundo río más largo de Sudamérica, después del Amazonas, y es vital para la población, la economía y el medio ambiente de los tres países que atraviesa: Argentina, Paraguay y Brasil.

Por eso la sequía que afecta al río Paraná, que ya hace dos años está en sus niveles más bajos en casi ocho décadas, está teniendo graves consecuencias en esas naciones.

El río, que en promedio tiene un caudal de unos 17.000 metros cúbicos por segundo, este año cayó hasta los 7000 m3/s, apenas por encima del valor mínimo histórico de 5800 m3/s, registrado en 1944.

En la práctica, esto significa que el Paraná está más de tres metros por debajo de su altura promedio habitual, según explicó a BBC Mundo Juan Borús, subgerente de Sistemas de Información y Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA) de Argentina, y una de las personas que más conoce el río.

Los expertos atribuyen este descenso a una combinación de factores.

Los principales son la alteración en los patrones de lluvia debido al calentamiento global y a la deforestación en la Amazonía, ya que son los árboles de la selva amazónica los que liberan el vapor de agua que eventualmente cae en forma de lluvia sobre la cuenca del río Paraná, abasteciéndolo de agua.

Pero la fuerte caída en el caudal de la que es una de las principales autopistas fluviales de Sudamérica está teniendo impactos que van mucho más allá de sus riberas.

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1. El problema de los granos


El Paraná, junto con su principal afluente, el río Paraguay, -que también sufre una sequía histórica- forman la llamada hidrovía Paraná-Paraguay, que permite la navegación continua entre puertos de Argentina, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay.

Se trata de uno de los mayores sistemas navegables del mundo.

Aunque el Paraná sigue siendo transitable, por tratarse de un río muy ancho y profundo, el descenso del caudal obligó a los enormes barcos que llevan los granos a limitar su capacidad de carga, encareciendo los costos del transporte.

2. El problema energético


El Paraná no solo cumple un rol fundamental para la exportación. También es clave para la importación, en particular de hidrocarburos.

El 70% del gas natural comprimido que importa Argentina viene por la hidrovía.

El país también importa por esta vía petróleo, que abastece por este medio a varias de sus provincias (algunas este año debieron recibir los hidrocarburos por tierra).

Sobre el río hay decenas de represas, incluyendo dos de las más importantes de la región: Itaipú, compartida por Brasil y Paraguay; y Yacyretá, en la frontera entre Paraguay y Argentina.

3. El problema del contrabando


El descenso de las aguas del Paraná se combinó con otro de los grandes problemas que azotan a la región -y al mundo-: la pandemia de coronavirus, para crear un inconveniente inesperado que ha causado dolores de cabeza, sobre todo en Paraguay.

Y es que, ante la imposibilidad de usar los pasos fronterizos con Argentina por la decisión de ese país de mantener su frontera terrestre cerrada desde marzo de 2020 para contener la covid-19, muchas personas han aprovechado la bajante del Paraná para cruzar ilegalmente entre ambos países.

Según un informe del diario paraguayo Última Hora, “la mayoría de estas personas que cruzan son generalmente paraguayos residentes en el vecino país que vienen a visitar a sus familiares y argentinos que hacen lo mismo”.

FUENTE: lanacion.com.ar

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