Tren a Rufino, un servicio siempre amenazado por el agua... y las políticas económicas

Actualidad 25 de octubre de 2021 Por Tomás Del Popolo
"El Cuyano" fue cerrado por el dictador Juan Carlos Onganía en 1969, y en 1993 por Carlos Menem. El resto lo hizo la laguna La Picasa.
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El tren a Rufino, que volvió a rodar esta semana, siempre estuvo amenazado por el agua...y por las políticas económicas. Bajo el argumento del déficit que generaba al Estado el servicio ferroviario de pasajeros, el gobierno de Carlos Saúl Menem dictaminó que el 10 de Marzo de 1993, 13 provincias se quedaran sin esa vital prestación.

Pasaron 22 años para que el tren regresara a Rufino y fue en 2015 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Sin embargo, en 2017 dejó de prestar servicios como consecuencia de la inundación de un tramo ferroviario de 13 kilómetros en el corazón de la laguna La Picasa. Hace unos días el ramal se restableció y centenares de vecinos se agolparon en Rufino para recibir la formación que venía de Iriarte (Buenos Aires). El tren había vuelto nuevamente.

Tal como lo publicó La Capital, el 18 de este mes volvió a correr el tren entre Iriarte y Rufino. Fue una formación de prueba que llegó hasta la ciudad límite del departamento General López, atravesando la laguna La Picasa sobre un pedraplén de 13 kilómetros recién reparado. Un espejo de agua que la cronista de este diario definió como "un mar", aunque no lo sea, pero que por su extensión y sus eventuales olas se le parezca.

El último antecedente de retorno había sido el 27 de febrero de 2015, cuando Cristina Kirchner era presidenta de la Nación y su ministro de Interior y Transporte, Florencio Randazzo, estaba en la cresta de la ola. Aquello se vivió como una gran fiesta, con alegría, euforia, un poco de nostalgia y mucho de esperanza. De la mano de Trenes Argentinos, el convoy volvía a rodar después de 22 años de desactivación. El viaje fue recibido en cada andén por multitudes, pero que adentro de los coches contó su propia historia, en la que no faltaron charlas interminables, mateadas y hasta una guitarreada para coronar el trayecto de 434 kilómetros entre ambas ciudades, como lo reflejó una extensa crónica de este diario.

Pero la espada de Damocles siempre pendió sobre ese esencial servicio, y cuando no fueron los gobiernos, fue la naturaleza la que se encargó de posponer o interrumpir la corrida del convoy.

Fecha "límite"


El periodista de Rufino Rubén Iriarte fue uno de los que estudió el servicio de trenes en la región teniendo como epicentro de su historia el hecho dramático como lo fue el cierre del ramal, allá por el año 1993. Incluso sus conocimientos fueron plasmados en un libro “Los de Rufino”, y que es parte del libreto del documental "El Último Tren, el Último Viaje".

Para Iriarte, “esa decisión diezmó a los pueblos del interior y privó del tren de pasajeros que durante más de 100 años había cumplido un servicio invalorable, pero que entre gobiernos y los mismos ferroviarios ayudaron a destruido. La eliminación de estos servicios tuvo dos prórrogas, y aunque se mantendrían las vías para que en el futuro cualquier provincia o particular pudiera recuperar alguno de los servicios que finalizan u otros diagramas. Nada de esto ocurrió”.

De esta manera fue anunciada oficialmente la partida del último tren de pasajeros con destino a Buenos Aires y estaciones intermedias, pues todo terminaría como había empezado en Retiro.

FUENTE: lacapital.com.ar

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