El Mar Muerto retrocede un metro por año: por qué se encoge y cómo puede seguir

Actualidad 28 de octubre de 2021 Por Tomás Del Popolo
El agua salada se retira desde hace seis décadas y deja en su lugar extraños cráteres llamados dolinas.
53CLS4PVPZHYRGXWC6UDLIYQ2Y

EIN GEDI.- Atrás quedó la época en que la gente podía relajarse al borde de las piscinas climatizadas del spa Ein Gedi de Israel y después darse un baño en el mar Muerto. Pero el agua salada se retira sin cesar, y deja tras de sí unos extraños cráteres y el temor de los vecinos de que en algún momento ya no quede nada.

El mar Muerto, una espectacular masa de agua en pleno desierto, entre Israel, Cisjordania ocupada y Jordania, bordeado en su parte oeste de unos abruptos acantilados, perdió un tercio de su superficie desde los años 1960.

Cada año, sus aguas retroceden alrededor de un metro y dejan tras de sí un paisaje lunar, una tierra blanqueada por la sal y repleta de unos enormes agujeros.

“Cualquier día de estos, tendremos suerte si queda un hilo de agua para remojarse los pies”, comentó entristecida Alison Ron, una vecina de Ein Gedi que durante mucho tiempo trabajó en el spa. “Ya no habrá más que dolinas”.

NA5OR7AU75HRNANNUFACKROCVQ

Asentamiento israelí de Mitzpe Shalem
MENAHEM KAHANA - AFP

Las dolinas, unos cráteres que pueden formarse en una fracción de segundo y superar los diez metros de profundidad, se han multiplicado en los últimos veinte años a orillas del lago. Al recular, el agua salada va dejando unas placas de sal subterráneas. Cuando llueve, el agua dulce se infiltra en el agua y disuelve esas placas, en tanto la tierra que hay por encima, a falta de apoyo, se hunde y forma las dolinas.

Por qué sucede esto


En Ein Gedi, los tres kilómetros de arena rocosa que separan el spa de la orilla están hoy salpicados de agujeros y grietas.

Unos kilómetros más al norte, un complejo turístico se ha acabado convirtiendo en una ciudad fantasma, desfigurada por los cráteres y medio hundida en las grietas. La calzada está reventada y las farolas, por tierra.

KPBLVMBOG5BRVKDFNXYDH4DAPA

El río Araba cruzando un tramo de mar seco que expuso y creó una llanura de sal, en su camino hacia la parte sur del Mar Muerto
MENAHEM KAHANA - AFP

Según Ittai Gavrieli, investigador del Instituto Geológico de Israel, ya hay miles de dolinas a ambos lados del mar Muerto.

Unos cráteres “peligrosos” a la par que “únicos y magníficos”, consecuencia directa de la desecación del lago a partir de los años 1970, a causa del trasvase del río Jordán y de la creciente extracción de minerales.

Hoy, el mar Muerto solo recibe un 10% del caudal que le llegaba en otro tiempo. Además, el calentamiento global también favorece la evaporación de sus aguas. La región registró un récord nacional de calor en julio, con 49,9ºC en Sodoma, al suroeste del mar Muerto.

“Revancha de la naturaleza”


Para Gidon Bromberg, director de la ONG Ecopeace en Israel, las dolinas son una “revancha de la naturaleza” por las “acciones inapropiadas del ser humano”. “No conseguiremos devolver el mar Muerto a su época dorada, pero pedimos que, por lo menos, su nivel se estabilice”, señaló Bromberg.

Su organización, formada por científicos jordanos, palestinos e israelíes, defiende que se aumente la desalinización del Mediterráneo para rebajar la presión sobre el mar de Galilea y el Jordán, que podrían alimentar el mar Muerto. También quiere que se “responsabilice” a la industria y se la obligue a pagar más impuestos.

VIT4MCITG5D5PLSU45VZMY5PXE

Minerales cristalizados en el área del Kibbutz Ein Gedi israelí en la costa de la parte sur del Mar Muerto
MENAHEM KAHANA - AFP

Pero ¿está el mar Muerto condenado a evaporarse? Según los científicos, su declive es inevitable, al menos durante los próximos cien años, y las dolinas seguirán apareciendo. El Ministerio del Agua jordano, contactado por la AFP, se limitó a apuntar que hay que “llamar la atención del mundo para encontrar soluciones razonables”.

En junio, Jordania desechó la idea de construir un canal desde el mar Rojo al mar Muerto, optando por la construcción de una desalinizadora para incrementar su abastecimiento de agua potable.

Pero, de todos modos, ese canal no habría bastado para salvar el lago, apuntó Eran Halfi, hidrólogo del instituto Arava.

“El mar Muerto tiene un déficit de mil millones de metros cúbicos al año, y el canal habría aportado 200 millones de metros cúbicos”, recalcó.

3Z3U52UZ55D35BJRIO2CTMLTCQ

Costa del Mar Muerto cerca del asentamiento israelí de Mitzpe Shalem
MENAHEM KAHANA - AFP

FUENTE: lanacion.com.ar

Ediciòn fotografica: Fernanda Corbani

Agencia AFP



Te puede interesar