CONFITERÍA EL CAFETERO

Historia 30 de octubre de 2021 Por Tomás Del Popolo
La historía de esta gran confitería.
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Lic. Marta Gai

Manteniendo nuestro propósito de ampliar la historia de aquellos hombres que día a día, con su trabajo, su honestidad, su esfuerzo, sus aportes al crecimiento de las instituciones, base del desarrollo de una sociedad, dedicamos esta nota  y destacamos nuestra a admiración a VICTORIO MARTÍNI, al que inmediatamente nos lleva a recordar "EL Cafetero".

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FOTO 1: CONFITERÍA "EL CAFETERO" (propaganda en el suplemento del Diario El Pueblo de 1939)

Nos contó su historia,  precisamente un reconocido periodista, docente y deportista de nuestra ciudad, Aníbal Martíni, su hijo menor.

Comenzó contando que su papá, nació en la cercana localidad de Leguizamón, lugar al que habían llegado sus padres en 1905, su abuelo venido de Italia y su abuela de la localidad de Rancúl (La Pampa), eran épocas que trasladarse de un lado a otro hasta encontrar el lugar de asentamiento definitivo  era normal, el ferrocarril se extendía, y nuevas localidades y otras oportunidades traía a la par.

En este hogar nacen seis niños, y en 1914 nace VICTORIO, el penúltimo, los niños van a la escuela y a la par todos ayudan y trabajan en la quinta de 16 hectáreas, donde se sembraba, se criaban  animales, vacas para extraer la leche, caballos, se cultivaba  quinta, o sea la actividad era permanente.

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FOTO 2:  VICTORIO MARTINI

Cuando Victorio, tiene 14 años, llega al lugar como administrador de la estación del Ferrocarril, un señor de origen inglés, que pasado cierto tiempo es trasladado, pero pide al padre del niño, si puede llevarlo, el señor da el sí, y Victorio se marcha, pasa un año y medio  como asistente de la familia inglesa en otra localidad, sin volver a su hogar llega incluso a aprender algunas palabras y expresiones en inglés, también a pesar de su corta edad era quien manejaba el auto.

Pasado el indicado  tiempo regresa a la estación Leguizamón, pasa la adolescencia, y a los veinte años llego el momento del Servicio Militar, para muchos jóvenes por entonces significaba la posibilidad de salir por primera vez hacia otro lugar y a otra realidad. Se trasladó a Holbert, cerca de Río Cuarto, ahí aprendió  nos expresó su hijo el concepto y valor de la igualdad, del orden y  la disciplina, fue una experiencia que transmitió a sus hijos , destacando también que sintió orgullo por la patria y por llevar el uniforme.

Finalizado este ciclo vuelve a su lugar de origen y sigue su relación con un amigo de los que se califican, "amigos de toda la vida",  el señor Valentín Caos, de origen español, Aníbal manifiesta su admiración a esta amistad, sellada para toda  la vida con el paso del tiempo hasta convertirse en familiares.  Así juntos pasan a la etapa de adultos, donde el trabajo y el ideal de formar una familia, comienza a prevalecer como objetivos  de vida en ambos.

Llega el amor para los dos, Victorio se casa con la Hermana de su amigo, Alicia, y su amigo con la hermana de Victorio, un paso más no solos amigos por siempre, ahora cuñados, integrando una gran familia, Valentín establece una carnicería, y Victorio, comienza a trabajar en un bar, en Leguizamón del Sr. Garibay, ahí se jugaba al ajedrez, al sapo, naipes, pasando previa mente por una etapa de aprendizaje, (actualmente  en ese lugar está la municipalidad de Leguizamón, frente a la estación del ferrocarril); el aprendiz al año recibe la propuesta de hacerse cargo del negocio, y acepta.

Pero el avance, dispone  el trazado de la ruta 7, que comienza afectar (tema muy tratado históricamente), la vida de estas localidades a la vera de la estación del ferrocarril, la nueva vía de comunicación afecta generando el traslado de la población poco a poco a Rufino.

También lo hace Victorio llega y se asocia con Atilio Calzia, comprando  la mitad del negocio, al año compra la otra mitad.

De acá en más Victorio es el dueño de El Cafetero, hermosas fueron las palabras de Aníbal, llegado este momento de la conversación:

"EL CAFETERO, UN MINDO FANTASTICO, Y DE ENSUENO"

LÓGICAMENTE significaba para este niño, chocolate, helados, confites …

Conformaban el comercio básicamente el CAFÉ, el TOSTADERO DE MANI, y la fabricación de helados, acompañado por la venta de licores, componente para la fabricación pastelera, conservas enlatadas,  y variedad de caramelos. Pero la base del comercio era el CAFÉ, que ya a los siete años con orgullo Aníbal recuerda repartía los pedidos, tanto por casas de familia como bares, en una bicicleta de color negro, dado que aún no alcanzaba su altura para manejarla, resolvió la situación pedaleando por entremedio del cuadro.

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FOTO 3: FACTURA DE CONFITERÍA EL CAFETERO DEL AÑO 1963

Seguidamente nos explicó el proceso que se realizaba con el café y los tipos de café, (desde ya aprendí mucho), Así expresó que había una diferencia entre el café para "bar" y el café para "casa de familia", por lo mismo esos distintos tipos de café se almacenaban en frascos  o tarros con tapas de acero inoxidable, de allí pasaban a los molinillos, siendo el siguiente paso empaquetarlo.

A su vez nos explicó la diferencia entre café "torrado" y café "tostado", al primero al momento de tostarse se le agregaba azúcar,  el segundo solo eran los granos sin ningún producto adicional, lo correcto era consumir este café dentro de los tres primeros días, dado que:

  • Día 1: conservaba el aroma totalmente.
  • Día 2: menos aroma.
  • Día 3: ya casi empezaba a perderse el aroma.

Otra indicación de su papá Victorio, fue la temperatura del agua, no debía llegar a hervir, y  nunca pasar los 90 o 95 grados de temperatura, a los dos minutos ya baja a 65 grados y a los tres minutos a 61 grados, detalles claves que determinaban el buen sabor del café.

El Señor Martín enviaba parte de su elaboración de café a Buenos Aires, dado que fue el gran proveedor del comercio "Los Mandarines"  ubicado en calle San Juan, conociendo a su dueño, el señor Pedro Robertie, después de diez años de contacto comercial,  al trasladarse a Buenos Aires a acompañar a su hijo Aníbal en los inicios de su carrera de periodista. Si no siempre el intercambio  de pedidos fue por vía telefónica.

En cuanto a la elaboración de los helados, la figura que llevó adelante la producción de los mismos y que hoy llamamos artesanales, fue el Señor Héctor Polastri, nos explica esta expresión en el sentido que lo que se usaba eran productos por ejemplo  en el caso de los helados frutales, directamente frutas, y así con cada gusto, o sea no se usaba ningún subproducto que reemplazara la esencia de los que daba un determinado sabor al helado.

Con emoción Aníbal, para finalizar destacó las grandes enseñanzas que llegó su papá, causando grana admiración, como la importancia del TRABAJO, precisamente Victorio trabajaba de lunes a lunes, y siempre con la pulcritud de su SACO BLANCO, la SOLIDARIDAD, que indicaba a sus hijos que invitaran por igual con los helados a todos sus amigos, la AMPLITUD DE LA TOLERANCIA EN LAS RELACIONES HUMANAS, y SABER DAR AL NECESITADO, pero no solo "lo que sobra, sino también  aquello que nos  duele desprendernos,pero a la par les explicaba que la vida compensaría", aseveración esta que remarcó Aníbal.

Gracias Aníbal, por contarnos del "MUNDO FANTÁSTICO Y DE ENSUEÑO DE EL CAFETERO", y muchos recordarán el aroma del café.

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