Salud

El Cullen coordina un circuito de urgencias para tratar los ACV

El Hospital Cullen articula guardia, tomografía, neurología, terapia intensiva y neurointervencionismo para atender los accidentes cerebrovasculares. El equipo informó que la evaluación inicial puede completarse en menos de 20 a 30 minutos.

El Cullen coordina un circuito de urgencias para tratar los ACV
©Ilustración IA Mariela Bonfanti / noticiasderufino.com

El Hospital José María Cullen de la ciudad de Santa Fe cuenta con un circuito especializado para responder ante casos de accidente cerebrovascular (ACV). La atención reúne a profesionales de la guardia, neurología, neurocirugía, terapia intensiva, diagnóstico por imágenes, enfermería, emergencias y neurointervencionismo, con el objetivo de definir con rapidez qué tratamiento necesita cada paciente.

El funcionamiento del dispositivo fue explicado por el doctor Alejandro Musacchio, neurocirujano y especialista en neurorradiología intervencionista, en una publicación de AIRE vinculada con la semana mundial dedicada a la enfermedad cerebrovascular. Según detalló, desde el ingreso a la guardia hasta la evaluación clínica inicial y la realización de una tomografía pueden transcurrir menos de 20 a 30 minutos.

Cómo se activa la atención

El protocolo comienza cuando una persona presenta signos neurológicos de aparición repentina. Entre las manifestaciones que requieren una respuesta inmediata se encuentran la pérdida de fuerza o movilidad en una parte del cuerpo, la desviación de la cara, las dificultades para hablar, las alteraciones repentinas de la visión y la confusión.

  • Guardia: realiza la primera evaluación y prioriza los síntomas compatibles con un ACV.
  • Diagnóstico por imágenes: interviene para concretar la tomografía y aportar información para la decisión médica.
  • Especialidades críticas: neurología, neurocirugía, terapia intensiva y neurointervencionismo analizan la conducta que corresponde en cada caso.

Con esa evaluación, el equipo determina si el paciente requiere un tratamiento farmacológico, una internación o una intervención. La organización también permite establecer si se trata de un cuadro que puede ser abordado mediante procedimientos de mayor complejidad, de acuerdo con la evaluación médica y el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas.

“Son pocos porque no llegan el tiempo”.

La frase pertenece a Musacchio y alude a la cantidad de pacientes que llegan dentro de la ventana temporal necesaria para realizar una trombectomía, un procedimiento utilizado en algunos ACV isquémicos. El especialista señaló que muchas personas no ingresan al hospital con la rapidez que requieren esas alternativas terapéuticas.

Un servicio organizado en el hospital público

El Cullen dispone desde hace aproximadamente cinco años del servicio denominado “Cerebrales vasculares agudos”, organizado con apoyo del Ministerio de Salud de la provincia de Santa Fe. De acuerdo con lo informado por el equipo, se trata del segundo servicio de estas características creado en el país, después del que funciona en Tucumán.

La atención de un ACV exige que las distintas áreas actúen de manera coordinada desde el momento en que el paciente llega a la guardia. Esa articulación permite avanzar con la evaluación, la tomografía y la definición terapéutica sin separar el diagnóstico de las decisiones de internación o intervención. Musacchio destacó que el hospital público cuenta con preparación y recursos para abordar cuadros complejos.

Mariela Bonfanti
Mariela IA Periodista de Salud en línea

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